Elecciones UBA: US$2.500 millones en danza
La elección en Derecho UBA excede lo estudiantil porque influye en el poder interno, la sucesión del rectorado y la formación de cuadros.
Detrás de elección de este 20 de marzo para representantes estudiantiles del Centro de Estudiantes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se ordena una parte del poder real de la UBA con la representación en los órganos de gobierno, la construcción de cuadros políticos y la preparación del próximo recambio en el rectorado.
El punto de partida es institucional y muy democrático. Emiliano Yacobitti ocupa hoy la vicerrectoría de la UBA, un lugar central dentro de la estructura de conducción de la universidad. En ese marco, el resultado electoral en Derecho adquiere un valor particular porque cada facultad elige un Consejo Directivo, y esos Consejos integran la Asamblea Universitaria, el órgano que tiene entre sus atribuciones elegir al rector.
La UBA establece que cada Consejo Directivo está compuesto por 16 miembros, entre ellos cuatro representantes del claustro estudiantil. A su vez, la Asamblea Universitaria reúne a los integrantes del Consejo Superior y a los miembros de los Consejos Directivos de las facultades. Es decir, las elecciones estudiantiles alimentan la arquitectura institucional que, más adelante, participa de las grandes definiciones de poder en la universidad.
Ese dato cobra todavía más relevancia en 2026. El actual ciclo electoral universitario ya quedó vinculado al proceso que desembocará en la futura elección del rectorado para el período 2027-2031. Por eso, cada resultado en las facultades empieza a leerse también como una señal de fuerza, alineamiento y capacidad de armado hacia la próxima etapa política de la UBA.
La Facultad de Derecho tiene peso simbólico y volumen político.
En ese tablero, la Facultad de Derecho ocupa un lugar específico. Tiene peso simbólico e histórico dentro de la universidad y aporta volumen político. Se trata de una de las facultades con mayor visibilidad institucional y con una tradición marcada de producción de dirigencia. A eso se suma un dato reciente, en la elección estudiantil de 2024, el frente reformista integrado por Franja Morada y Nuevo Derecho obtuvo el 59,28% de los votos y se quedó con la mayoría de la representación estudiantil en el Consejo Directivo. Muchos prevén resultados similares en pocos días.
Para el espacio político referenciado en Yacobitti, ese resultado es la preservación de un lugar clave en una facultad de alto peso específico.
En política universitaria, sostener un bastión puede ser tan importante como conquistar uno nuevo, sobre todo cuando se trata de un espacio que combina representación formal, prestigio institucional y capacidad de proyectar dirigentes hacia estructuras superiores de gobierno -vamos a hablar de esto más adelante; porque esta facultad además produce los funcionarios que más probablemente acusen y fallen en los juicios más importantes de la nación.
En esa lógica también se inscribe otro antecedente porque en 2015, Juan Alfonsín fue electo consejero estudiantil en la Facultad de Derecho y hoy se desempeña como secretario general de la UBA. El recorrido muestra cómo la política estudiantil en una facultad de este peso puede funcionar como instancia de formación y proyección de cuadros con llegada posterior a la conducción central.
Por eso, la elección en Derecho UBA importa. Anticipa, en escala universitaria, parte de la disputa por la continuidad, la influencia y el equilibrio de poder en la principal universidad pública del país y una caja gigantesca, habilitante de proyectos políticos a escala nacional e influencia en el poder judicial.
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